Jan 27, 2020 Last Updated 4:11 AM, Jan 21, 2020

DEL B-10 AL B-12

Categoría: Opinión
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De acuerdo con la Resolución 4-0666 del 20 de agosto de 2019 del Ministerio de Minas y Energía, a partir del día de hoy 1 de septiembre el porcentaje de mezcla del aceite de palma con el diésel – motor (BIODIESEL) pasará del 10% (B-10) al 12 % (B-12). A mayor porcentaje de esta mezcla mayor es la oxigenación del combustible y en la misma proporción se reducirán  las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y de material particulado,  a consecuencia de la combustión de los motores de los vehículos, las que contaminan la atmósfera  con graves consecuencias para la salud y el medio ambiente.

Como bien es sabido, los 400.000 camiones que circulan en el territorio nacional dotados de motores de ciclo diésel emiten 28.2 millones de toneladas de CO2/año, agravada por la obsolescencia del parque automotor, toda vez que el 46% de ellos superan los 20 años de uso.

Según lo señaló Carlos Graterón, Director técnico de la Federación Nacional de Biocombustibles, de cuya Junta directiva hago parte, “con este nuevo porcentaje se estima que el sector transporte reducirá en al menos tres millones de toneladas de CO2 sus emisiones a la atmósfera este año, contribuyendo contundentemente a las metas del Estado de reducción de emisiones del 20% de GEI. Esta acción equivale a un 30% de la meta de reducción del sector transporte”.

Es de anotar que el uso de los biocombustibles en Colombia data desde el año 2005, cuando se empezó a implementar mi Ley 693 de 2001, que estableció la obligación de mezclar un porcentaje de etanol a la gasolina - motor de ciclo Otto, que hoy está en el 10% (E-10), a la espera de que, al igual que lo hace Brasil, en donde el porcentaje de la mezcla obligatoria es del 24% (E-24), en Colombia se eleve ese porcentaje.

Huelga decir que los biocombustibles, B-12 y E-10, además del beneficio ambiental, contribuyen a la seguridad energética del país, han permitido la ampliación de la frontera agrícola, por cuenta de las  hectáreas cultivadas de palma africana y caña de azúcar, que producen la materia prima para la refinación del aceite y el etanol, generando de paso oportunidades de empleo formal e ingresos en el campo colombiano, en donde más se necesitan.

 

Bogotá, septiembre 1 de 2019

www.amylkaracosta.net


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